martes, agosto 01, 2006

EDURNE URIARTE:
Un país es atacado militarmente por otro y en España se organizan manifestaciones en contra del país agredido. Con el apoyo del partido del Gobierno. Pero el asunto es aún más grave. Se trata del ataque de un grupo terrorista de inspiración fundamentalista englobado en un red internacional, apoyada, entre otros, por Al Qaeda, que tiene como objetivo la eliminación de Israel y la guerra contra Occidente. Y el Gobierno español, una buena parte de nuestros partidos y otra de los intelectuales piden responsabilidades a Israel.

Si lo anterior es escandaloso, la timorata reacción de los liberales españoles, políticos o intelectuales es preocupante. Nadie ha osado salir a la calle por una de las causas más claras y necesarias del liberalismo occidental que es la denuncia del fundamentalismo islámico. Pero los liberales españoles ni siquiera se han atrevido a expresarse con determinación en los foros públicos. La mayoría, intimidada por el efectismo del discurso de la paz, ha sido incapaz de denunciar que la condena a Israel y los pretextos para Hizbolá nada tienen que ver con el pacifismo. Resultado: Hizbolá, un pariente cercano de Al Qaeda, ha ganado la batalla de la opinión pública española.